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Cada vez son más las y los visitantes que se acercan a este pequeño municipio de Durangaldea. Y no es de extrañar, ya que Garai tiene de todo: un paisaje espectacular, belleza, tranquilidad… y es una oportunidad maravillosa para salir del ruido de la ciudad o del estrés del trabajo y recargar nuestra energía.

Este pequeño municipio de Durangaldea está situado en las faldas del monte Oiz, rodeado de bosques, lo que, en conjunto, le otorga una gran belleza. Paseando por las callejuelas de Garai, notarás como es maravilloso entorno te protege, y que la tranquilidad y la paz incluso se pueden respirar.

Garai cuenta con una superficie de 7,2 kilómetros cuadrados, y está compuesto por pequeños barrios diseminados, aunque la mayoría de sus 334 habitantes viven en el barrio San Miguel. A lo largo de la historia las actividades principales de este entorno han sido la agricultura y la ganadería.

Garai está a 306 metros sobre el nivel del mar, lo cual le otorga una ubicación privilegiada para gozar de un paisaje espectacular. Se puede disfrutar de este paisaje desde cualquiera de sus zonas de recreo, desde donde se puede abarcar casi toda la comarca de Durangaldea.

Pero Garai ofrece mucho más que paz y tranquilidad, en sus pocos metros de superficie guarda hermosos lugares:

San Juan de Momoitio y necrópolis: En el siglo II después de Cristo se asentó una población en este entorno, y la ermita, pasó a ser el centro social y religioso de la aldea. Junto a la ermita se encuentra la necrópolis, que, según dicen, data del siglo IX.

Castro de Tromoitio: De camino hacia la ermita de Santa Catalina, subiendo unos 700 metros, nos encontramos con el castro. Aún hoy son visibles sus muros de defensa. Desde el castro, también, se puede contemplar una bonita panorámica del municipio.

Ermita de Santa Catalina: Se encuentra el punto donde se cruza el camino que va al castro de Tromoitio con el que baja hacia el núcleo urbano de Garai. Construida por la casería de Dunaiturri y reconstruida en 1773. Ante la ermita podemos observar un sarcófago de piedra y una cruz.

Palacio Garai Goitia (Garatikua): Construido por Lope de Garai en 1574. En su fachada presenta un arco central sobre el cual hay una inscripción de la familia que alude a la fundación del caserío.

Pero entre todos estos elementos, probablemente, el que más visitantes atrae es su encina centenaria: La Encina de Etxeita. Está declarado árbol singular del País Vasco, tiene más de 19 metros de diámetro y su copa más de 60 metros de circunferencia. Se dice que bajo su sombra ha llegado a cobijarse un rebaño de 360 ovejas.

Además, según la época del año en que visitemos Garai, si coincide con el día de Santiago (25 de julio), podremos disfrutar de los famosos bailes “Dantzari dantza” y “Agintariena”

Como veis, Garai cuenta con todo lo necesario para pasar una hermosa y agradable jornada. Y qué mejor manera para conocerlo a fondo que realizar una visita guiada. De ese modo, no se nos escapará nada.

Es una visita que no falla, haber disfrutado de su belleza y después de un bocado, volveremos sonrientes, con la energía cargada, y dispuestas y dispuestos, de nuevo, a seguir con nuestro día a día.

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